Dina DeMille no dirige la típica pensión. Su posada desafía leyes de la física, su esponjoso perro es secretamente un monstruo, y su único huésped es una ex tirana galáctica con una recompensa por su cabeza. Pero la posada necesita huéspedes para prosperar, y los huéspedes han sido escasos, por lo que cuando un Árbitro se presenta en la puerta de Dina y le pide que sea la anfitriona de una cumbre de paz entre tres especies en guerra, esta aprovecha la oportunidad.
Desafortunadamente para Dina, mantener la paz entre Vampiros del Espacio, la Horda Destructora de la Esperanza y los tortuosos Comerciantes de Baha-char es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Su prioridad es evitar que sus invitados se asesinen entre ellos, pero también tiene que encontrar un chef, remodelar la posada... y arriesgarlo todo, hasta su vida, para salvar al hombre del que podría estar enamorada. Pero ese es el día a día de un Posadero...
Seguimos con las portadas bonitas y las sinopsis bien escritas. Empezamos bien.
Después del agridulce final del anterior libro, Dina vuelve junto a su posada. Un Árbitro, con sus propios secretos, le pide ser la anfitriona de una cumbre de paz muy importante. Si, la posada de Dina no es la más importante que haya ni famosa, pero es eso mismo lo que lleva al Árbitro a pedírselo a ella. Es la ultima opción, nadie más quiere hacerlo. Y Dina esta desesperada, necesita huéspedes.
Este libro supera al anterior, vemos muchísimos más personajes con sus propias costumbres. Es como si diferentes presidentes de diversos países se juntaran pero todos enemistados y sin respetar las costumbres de otros; solo que estos son de otros planetas.
La protagonista va a tener el tiempo de interarticular personalmente con cada especie, lo que me encanto por que aprendemos más de ellos.
Otra de las cosas que me gusto es que vemos actuar con mayor poder e impacto a Dina y su posada. El poder que tiene ella en sus tierras es impresionante y la autora lo logro trasmitir muy bien.
"-Estoy acostumbrado a la guerra -dijo en voz baja-. Cualquier cosa que me ofrezca sera mejor que lo que tengo ahora.
Dijo en un tono de voz diferente que podría haber sonado como amable o un intento de simpatía, pero viniendo de él, era una declaración de hechos simples. Oí mucho en esas palabras: el cansancio, el pesar, el dolor, la aceptación de la violencia inevitable, y una necesidad urgente de distancia. Estaba cansado, con huesos cansados, y quería estar lejos de la muerte que había causado. La necesidad de alejarse emanaba de él. Ningún posadero que se precie se lo hubiera perdido. Necesitaba un refugio y haría uno para él. Por eso que yo era la posadera."
También encontramos más acción, lo que era de esperarse con tantos personajes que quieren asesinar al otro.
Las descripciones, como con el anterior, son perfectas. Toda la información que nos dan son necesarias, por que después nos servirá a lo largo del libro. Nada de contenido relleno e innecesario.
En resumidas, una muy buena continuación. Cumplió mis expectativas y fue más allá. Recomendado 100%


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